Cómo mantener una dieta saludable ante la falta de alimentos habituales: Alimentos no perecederos y sustitutos nutritivos


julio 17, 2023 - 729 vistas

Una nueva opción para una alimentación saludable y sostenible En un mundo en constante cambio, nos encontramos ante situaciones impensables hasta hace poco tiempo. ¿Qué sucedería si algunos productos que forman parte de nuestra dieta habitual escasearan o aumentaran exorbitantemente su precio?

Expertos en nutrición saludable nos brindan información sobre alimentos no perecederos que podemos almacenar en caso de escasez.

Cuando nos enfrentamos a una reducción temporal en la variedad de alimentos disponibles, es crucial evitar caer en tentaciones gastronómicas poco saludables, aunque puedan resultar más económicas, advierten desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Es importante tener en cuenta que algunos productos procesados que suelen estar disponibles en momentos de desabastecimiento pueden perjudicar nuestra salud si se consumen en exceso. Entre ellos se encuentran chocolates, productos de pastelería industrial, postres lácteos, helados, embutidos, carnes saladas, licores y alcoholes como cerveza y vino. Estos productos suelen tener altas concentraciones de azúcar, grasas y harinas refinadas, lo que los convierte en opciones muy calóricas, destaca la nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada.

Además de su alto contenido calórico, estos productos suelen ser sabrosos e incluso adictivos, lo que dificulta consumirlos en cantidades y frecuencias adecuadas. Su consumo excesivo puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades como el sobrepeso, la diabetes o la hipertrigliceridemia, advierte la experta.

Particularmente, los productos de pastelería, como las galletas, son tentadores debido a sus ofertas "dos o tres por uno", lo que incita a consumir más de lo recomendado, aumentando la ingesta calórica. Estos alimentos ricos en azúcares sencillos pueden aumentar el riesgo de resistencia a la insulina, diabetes y caries dentales. Además, están elaborados con grasas saturadas y trans, que se relacionan con enfermedades cardiovasculares como la hipercolesterolemia o la hipertensión, argumenta Escalada.

Los alimentos alternativos, pero muy nutritivos, son una excelente opción en estos casos. Podemos sustituir productos lácteos de calidad, como leche, yogur natural, kéfir o quesos, por natillas, mousses, conos de helado, tiramisús o batidos de fabricación industrial. Sin embargo, esto aumentaría el riesgo de sobrepeso, obesidad, diabetes y otras dolencias, advierte la nutricionista.

En cuanto a los alimentos salados, como las carnes ultraprocesadas, embutidos o fiambres como el pavo o ciertos tipos de jamón york, estos contienen grasas saturadas y almidones que aumentan la ingesta de calorías y colesterol LDL, aumentando el riesgo de aterosclerosis. Además, presentan un alto contenido de nitratos y nitritos, según Escalada.

El consumo de bebidas alcohólicas como licor, cerveza y vino debe ser ocasional, ya que aportan muchas calorías pero pocos nutrientes, lo que favorece el aumento de peso y la desnutrición. Además, suelen consumirse con refrescos o jugos que contienen abundantes azúcares, lo que puede aumentar el riesgo de resistencia a la insulina e incluso generar adicción si se consumen de forma habitual.

Ante la posible escasez de algunos productos derivados del trigo, maíz y cebada, como pan o pasta, debido a situaciones como la guerra en Ucrania, que afecta a uno de los principales productores, podría ser recomendable almacenar harina integral de trigo o maíz para elaborar pan o arepas en caso de escasez o aumento de precios. Además, los biscotes integrales son útiles debido a su larga vida útil. En lugar de aceite de girasol, que ha experimentado un aumento de precio, se pueden utilizar otros aceites como oliva, soja o colza.

Cuando debemos elegir alimentos sustitutos en el mercado, es importante tener en cuenta que los productos frescos o mínimamente procesados tienen una mayor calidad nutricional que los productos ultraprocesados. Las verduras y hortalizas en conserva o congeladas son productos procesados que pueden ser muy útiles, ya que se pueden almacenar durante largos periodos de tiempo sin perder sus propiedades nutricionales.

En el caso de la escasez o el aumento de precios de los productos lácteos y cárnicos debido a la falta de granos para alimentar al ganado, se pueden adquirir alternativas ricas en proteínas y fáciles de conservar, como legumbres crudas o cocidas, y pescados y mariscos enlatados al natural. Es preferible optar por pescados enlatados sin aceites o salsas, ya que su valor nutricional disminuye a medida que aumenta su contenido calórico.

Ante un posible desabastecimiento de leche, se puede recurrir a la leche en polvo, que conserva el valor nutritivo de la leche normal pero tiene una vida útil más prolongada al haberle retirado el agua. La leche en polvo tiene numerosos usos en preparaciones culinarias, como panes, salsas o cremas, para lograr una mejor textura y emulsión.

En resumen, en tiempos de escasez de alimentos habituales o aumento de precios, es importante tener en cuenta opciones alternativas saludables y nutritivas. Almacenar productos como harina integral, aceites diferentes al de girasol, verduras y hortalizas en conserva o congeladas, legumbres y pescados enlatados al natural, así como leche en polvo, nos permite mantener una dieta equilibrada y preservar nuestra salud incluso en situaciones adversas.